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Noblia Palomeque; Cristian

Una fiscal, la DDI y la comisaría de Bolívar fueron denunciados por persecución a un preso que cumplía salidas durante el día y se negaba a salir a robar para los Bonaerenses. En 2007, después de que le otorgaran el beneficio de realizar salidas durante el día y regresar a la unidad (la 17, de Urdampilleta), dos jefes de calle de la comisaría bolivariana lo interceptaron –según la denuncia– para recomendarle que “si querés terminar bien con tus beneficios, tenés que salir a robar para nosotros. Pensalo y vení a vernos”. El hombre, Cristian Noblia Palomeque, intentó despegarse del abrazo de oso que le ofrecían los Bonaerenses. Grabó la conversación y la presentó ante la fiscal de la UFI 15, Julia María Sebastián. El peor de los males fue que la investigación jamás se inició. El hombre aseguró luego que los Bonaerenses lo persiguieron, que fue apuñalado en la calle, que le inventaron causas, que le inventaron víctimas, que le inventaron ruedas de reconocimiento. En una ocasión –según denunció–, la fiscal le recomendó que “abandonara la ciudad porque su presencia amedrenta a la policía”. Noblia no se fue. El 29 de marzo pasado presentó un pedido de hábeas corpus que fue aceptado por la jueza de Azul, Dora Fernández Seixo, quien ordenó además investigar a la comisaría, a la DDI y a la fiscal Sebastián. Doce días después lo cruzaron en Bolívar cuando caminaba con su pareja. Los molieron a palos a los dos. Antes de abandonarlos hechos un guiñapo de sombras sobre el asfalto, le dedicaron una particular visión de la Justicia: “Che, Noblia, ahora el hábeas corpus metételo en el culo”. Y se fueron.
Fuente: Coplas del preso perseguido
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