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los Massot

Enrique Julio  Fue un periodista que, luego de dirigir un periódico llamado El Deber,
fundó el 1º de agosto de 1898 La Nueva Provincia (en adelante LNP), cuyo nombre se originó en un proyecto legislativo que por entonces buscaba dividir el territorio bonaerense para conformar una nueva provincia con capital en Bahía Blanca. Tenía diálogo con dirigentes como Hipólito Yrigoyen o Torcuato de Alvear. Fue “el primer diario expropiado por Perón en 1950 y  se los devolvió la “Revolución Libertadora”. De allí la tradición antiperonista, muy conservador y “de oposición frontal con todo lo que tuviese que ver con el socialismo revolucionario”.  Desde su primer número, el diario amplificó las ideas de los sectores conservadores, que, durante la primera presidencia de Perón, se volvieron antiperonistas radicales. Esa línea editorial fue la causa por la cual La Nueva Provincia se convirtió en 1950 en uno de los primeros diarios de la Argentina en ser clausurados por el peronismo.

En Bahía Blanca se radicó Federico Massot  Jackson, diplomático. En esa localidad pasó a desempeñarse como profesor de inglés en el Colegio Nacional. Casó con María Juana Martínez Morín. De ese matrimonio nacieron:
+1. Lucrecia Massot Martinez
+2. Federico Ezequiel Massot Martínez,   n. 1 Jul 1923, Bahía Blanca, Bs. As., Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 26 Jul 1970, General Lavalle, Bs. As., Argentina
3. Carlos Eduardo Massot Martinez

Federico Ezequiel Massot Martínez, casado con Diana Julio Pagano. También diplomático. Fue asignado a Filipinas, país del sudeste asiático, fue el primer destino al que había sido enviado como  diplomático. En la capital de Filinpinas, Manila nacio Vicente Massot. Durante los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón, en las embajadas argentinas había un delegado gremial. Fue solo cuestión de tiempo para que Federico Massot Martínez, antiperonista confeso, tuviera con el delegado gremial de la embajada argentina en Manila, según se dirá en el futuro en la familia, «un incidente importante» que le costaría el puesto; otras fuentes dirán que el desplazamiento se debió a las deudas personales que el diplomático había contraído como encargado de negocios de la embajada. A mediados de 1952, Federico Massot Martínez, Diana Julio y los dos primeros hijos de la pareja, Federico (III) y Vicente, se instalaron en Bahía Blanca. El 17 de septiembre de 1955, un día después del golpe de Estado que derrocó a Perón, el autodenominado “Comando Naval Revolucionario” designó a Federico Ezequiel Massot como interventor del diario que había heredado su esposa Diana, nieta del fundador. El capitán de fragata Raúl González Vergara, a cargo de la Aviación Naval que bombardeó Buenos Aires, comenzó entonces las gestiones para que su amigo fuera reintegrado al cuerpo diplomático. Perón había declarado cesante a Massot en mayo de 1952 por las deudas personales que contrajo como encargado de negocios en Manila, Filipinas, donde un mes antes había nacido su hijo Vicente, actual director y célebre apologista de la tortura. Como cartas de presentación para poder retornar al servicio exterior, Massot padre ofreció a dos marinos de la familia: su cuñado Alberto Antonini y su primo Juan Carlos Argerich, el capitán que al frente de 250 infantes de marina rodeó la Casa Rosada para tomarla luego del bombardeo. El lobby rindió frutos no sólo para Federico, que se convirtió en encargado de prensa de la embajada en Londres, sino también para su padre homónimo, un traductor y profesor de secundario a quien Aramburu designó en 1956 como cónsul general en Gotemburgo, Suecia.


Diana Julio (madre de VM) según palabras de Vicente Massot "en el meollo de la cosa estaban la madre y el hermano" refiriéndose con eso a que estaban al frente del diario. La Sra. Diana Julio escribía las editoriales del diario, una de ella a la que se alude en la entrevista citada más abajo, es la del 1 de setiembre.  Nieta de Enrique Julio, fundador del diario en 1898, Diana Julio nació en Bahía Blanca el 14 de diciembre de 1928. A los tres años quedó huérfana de madre. Fue criada por una tía y una abuela. Se recibió de bachiller, como pupila, en el colegio Santa Unión de Buenos Aires. A los veinte años se casó con Federico Ezequiel Massot, que iniciaba su carrera diplomática. Lo acompañó en sus primeros destinos, Manila y Sydney, y tuvieron tres hijos: Federico, Vicente y Alejandro. En enero de 1950, mientras vivían en Filipinas, el presidente Juan Domingo Perón clausuró La Nueva Provincia. Cinco años después Massot participó como comando civil en el derrocamiento de Perón. El 17 de septiembre, tras el bombardeo en Plaza de Mayo, el autodenominado “Comando Naval Revolucionario” lo designó interventor del diario de su familia política. Los viejos anuarios del periódico consignan que Diana Julio asumió como directora en 1959. Llevó adelante la creación de uno de los primeros multimedios del país tras la adquisición de la radio LU2 y el Canal 9 de televisión. También impulsó la creación de la Asociación de Radiodifusoras Privadas (ARPA) y de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa). Se perfeccionó en la Universidad de Columbia, que la distinguió con el premio Maria Moors Cabot, y tuvo un rol activo en la Sociedad Intera-mericana de Prensa (SIP). En nombre de la civilización occidental y cristiana, Diana Julio decidió que “no había, con los enemigos de la Nación, negociación posible”, y se especializó en criminalizar a las organizaciones políticas y a los sacerdotes tercermundistas para justificar luego su exterminio. Los propios archivos de la Policía Bonaerense la registraron como “una activa militante anticomunista” y destacaron su predisposición para difundir gacetillas de la Liga Anticomunista Mundial, dedicada a desenmascarar “dirigentes políticos y clérigos cómplices, ocultos o abiertos, de la subversión comunista”. espués de la asunción de Héctor Cámpora, la directora invitó a “nuestros hombres de armas” a “reconocer que la Argentina vive un clima de guerra interna y proceder sin contemplaciones ni concesiones”, línea que guió no sólo su prédica. En 1975 promovió una “agenda de saneamiento” en la Universidad del Sur, que inició el rumano Remus Tetu, escriba del diario y ex miembro del gobierno colaboracionista de la ocupación nazi, y continuó en 1976 con un juicio por “infiltración ideológica marxista”. El 24 de marzo tituló su editorial “Refundar la Patria”. Sostuvo que “Argentina es una nación occidental y cristiana” y enumeró como enemigos “al aparato subversivo, el ‘sacerdocio’ tercermundista, la corrupción sindical, los partidos políticos, la usura de la ‘derecha económica’ y la contracultura izquierdizante”. “Al enemigo es menester destruirlo allí donde se encuentre, sabiendo que sobre la sangre redentora debe alzarse la segunda república”, arengó con términos de capellán, y sugirió utilizar una “violencia ordenadora” que “no haga distinciones al emplear su fuerza limpia contra las banderías opuestas”. Durante el tercio de siglo posterior, coherente con su pedido, luchó por la impunidad de los genocidas.
La relación durante la última dictadura es más conocida. A mediados de los ’70, sotanas y uniformes blancos saturaban tapas y páginas de La Nueva Provincia. En mayo de 1975, cuando en teoría los marinos estaban en los cuarteles y las ejecuciones las firmaba la Triple A, Massera declaró en Puerto Belgrano que “la Armada vive en guerra y participa con la energía y decisión clásicas de su patrimonio histórico”. El almirante que derrocaría a Isabel Perón habló de su “vocación democrática” pero diferenció a “los subversivos” y dijo que la Armada estaba “segura en fuerza y en derechos para enfrentarlos y destruirlos”. El mismo día los Massot elogiaron sus palabras como “una de las más claras y precisas manifestaciones castrenses sobre el sentido del proceso que el país protagoniza”, en tiempo presente (LNP, 17.5.75). En noviembre, mientras Prefectura pulía su informe sobre “guerrilla sindical” en el diario, Massera contaba que “hace tiempo la Armada está actuando contra la subversión” aunque “en una forma más silenciosa” que el Ejército (LNP, 30.11.75). Mendía arengaba a sus soldados a avanzar en “el exterminio de la subversión apátrida que, como mala cizaña, debe ser eliminada de la tierra de los argentinos” (LNP, 8.11.75). “No habrá pausa contra la guerrilla”, advertía un mes antes del golpe (LNP 17.2.76).
HEINRICH Y LOYOLA "personal a ser raleado".
“Heinrich y Loyola eran objeto de actividades de inteligencia en razón de integrar uno de los Elementos Esenciales de Información (EEI-2) establecidos por el Placintara”, explican en su resolución los camaristas Pablo Candisano Mera y Ángel Argañaraz. El EEI-2 se refería a “la actividad gremial o sindical obrera en fábricas” y “su principal ejecutor es el Departamento de Inteligencia del CON”, de donde “partían los requerimientos a las agencias colectoras y secciones o divisiones de inteligencia subordinadas”, como la sección a cargo de Martínez Loydi. El teniente de navío Guillermo Félix Botto estaba a cargo de la divisiones “Contrainteligencia” y “Obtención” del CON, subordinado directo del departamento Inteligencia que encabezaron Eduardo Morris Girling y Guillermo Obiglio, que también murió impune. Era “el enlace no sólo con la Prefectura sino con el resto de la comunidad informativa local”, explican los jueces. La FT2 a cargo de Castro “era la Fuerza de Tareas responsable del Área de Interés Principal Punta Alta-Bahía Blanca”. En la causa “quedó acreditado que era plenamente operativa en su jurisdicción y que fuerzas subordinadas, como Prefectura, detenían personas con destino COFUERTAR 2”.


Del matrimonio Massot-Julio nacieron:
1. Federico Christian Massot Julio, n. 28 Dic 1949, Manila, Filipinas , f. 15 May 1990, Buenos Aires, Argentina (Edad 41 años)
2. Vicente Gonzalo Massot Julio
3. Alejandro Enrique Massot Julio

Vicente Massot
–La condición para ponerle un punto final a lo ocurrido hace cuarenta años en la Argentina es el fin del kirchnerismo –dice Vicente Massot–
Nació en 1952. Es doctor en ciencia política. Director del diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca. Imputado como coautor de los asesinatos de trabajadores Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, delegados de los trabajadores del diario (1976). En la década de 1990 debió dejar sus funciones en el gabinete menemista por reivindicar la tortura. De tradición antiperonista y muy conservador. Desde antes de cumplir veinte años militó en el nacionalismo católico. "La “figura excluyente” en la ciudad era Rodolfo Ponce, delegado de la CGT y luego cara visible de la Triple A, a quien recuerda “al menos una vez” reunido con su madre en el departamento de la familia, en Cerrito 1236". Llevó muy buenas relaciones con el Ejército y con la Armada. Después del derrocamiento de Perón el diario les fue devuelto. 
Es el primer periodista en ser imputado como responsable de delitos de lesa humanidad. La Unidad Asistencia para Causas por Violaciones a los Derechos Humanos durante el Terrorismo de Estado, dependiente de la Procuración General de la Nación, lo acusó a comienzos de 2014 de haber integrado «junto con los mandos militares una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional» durante la última dictadura. Esa imputación penal tiene tres planos, según el fiscal Miguel Palazzani, que lleva adelante la investigación junto a su colega José Nebbia. El primer plano plantea la responsabilidad de Vicente Massot como integrante de una maquinaria de acción psicológica que tenía como objetivo defender el terrorismo de Estado. La Nueva Provincia «justificaba el accionar represivo y actos que luego fueron comprobados como violatorios de los derechos humanos», según un informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. «Este diario», continúa, «fue uno de los voceros escritos más destacados con que contó la represión en nuestro país». «Enemigo es, salvando cualquier duda, el aparato subversivo en todas sus facetas; el “sacerdocio” tercermundista, que, desesperanzado de alcanzar el cielo, intenta transformar la tierra en un infierno bolchevique; la corrupción sindical, que lejos de considerar al trabajo “orgullo de la estirpe”, le ha rebajado, convirtiéndolo en un vil chantaje y holganza; los partidos políticos, nacidos, según sus encendidas mentiras, para servir el bien común, pero, desde sus orígenes, sólo interesados en subordinarlo a mezquinos intereses de comité (…) Al enemigo es menester destruirlo allí donde se encuentre, mas destruirlo sabiendo que sobre la sangre redentora debe alzarse la segunda república.» (La Nueva Provincia, 24 de marzo de 1976).  La imputación responsabiliza a las autoridades de La Nueva Provincia de haber encubierto treinta y cinco homicidios cometidos por grupos de tareas, al publicarlos en el diario como muertes en enfrentamientos entre militares y organizaciones armadas.
El tercer plano se propone resolver los asesinatos ocurridos a mediados de 1976 de Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, obreros gráficos y gremialistas de La Nueva Provincia. Vicente Massot es acusado de ser «coautor por reparto de roles en el homicidio de los obreros gráficos, instigándolo, determinándolo, prestando aportes indispensables para su concreción material, encubriendo a sus autores inmediatos». Se ha probado que Vicente Massot integraba el núcleo decisional de La Nueva Provincia, junto a su hermano Federico y la madre de ambos, Diana Julio –dice el fiscal Miguel Palazzani-. Vicente Massot mantenía contacto permanente con los obreros gráficos, porque la dirección del diario había delegado en él la representación de la patronal en la huelga. A partir de julio de 1975, Vicente Massot empezó a negociar directamente con Heinrich y Loyola. Él niega todo, pero en sus declaraciones indagatorias ante el juez quedó en evidencia un cúmulo de contradicciones o, directamente, de mentiras.
Tiene como socio a Agustín Monteverde en la consultora Massot, Monteverde & Asociados. Es invitado recurrente de la 
Federico Massot (hermano de VM) fue subdirector del diario LNP, vivía en Bahía Blanca y llevaba la relación con el gremio, con la redacción, 2era el peón de brega. Mi madre no bajaba a la redacción o al taller, el que llevaba eso era mi hermano" (de la entrevista citada más abajo)



Preguntas incómodas para Vicente Massot
Una historiadora que completaba su tesis logró que hablara de un tema sobre el que tiene que responder ante la Justicia. El empresario se puso nervioso, alegó olvidos y hasta se enojó por hablar del tema.

 Por Diego Martínez
Los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, delegados de los trabajadores del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, fueron secuestrados, torturados y asesinados en junio de 1976. La familia Massot, que en sus editoriales los había equiparado con “la infiltración más radicalizada del movimiento obrero”, publicó la noticia en veinte líneas y no retomó el tema por 37 años. Vicente Massot, a quien su madre Diana Julio encomendó en septiembre de 1975 “todo trato con el personal” y a quien el Ministerio Público Fiscal imputa como coautor de los asesinatos, asegura que la aparición de los cuerpos acribillados causó “estupor” en la familia, aunque no tiene ninguna hipótesis que explique el silencio posterior. Aquel joven que, con 24 años, había sido secretario de redacción de la revista Cabildo y que en los ’90 debió renunciar al gabinete menemista por reivindicar la tortura, dice no tener “la menor idea” sobre la información que la empresa entregaba a los prefectos y marinos que decidieron “ralear” de la tierra a Heinrich y Loyola.
Mientras los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani insisten en pedir la detención e indagatoria del director de LNP y la corporación judicial bahiense hace malabares para evitarlo, las preguntas que hicieron sudar a Massot se las formuló Ana Belén Zapata, historiadora de la Universidad Nacional del Sur que dedicó su tesis doctoral al conflicto de los gráficos con la patronal de LNP. El trabajó se tituló “Páginas manchadas” e incluye testimonios de trabajadores sobre el rol de los Massot y sus hombres de confianza en los meses previos a los crímenes. Becaria del Conicet y docente de la UBA, Zapata entrevistó al empresario en junio para su tesis doctoral en la que profundiza su estudio sobre experiencias obreras y sindicales locales en la década previa al golpe de Estado.
Al comienzo del diálogo un Massot relajado se explaya sobre la amistad de su bisabuelo Enrique Julio, fundador del diario, con dirigentes como Hipólito Yrigoyen o Torcuato de Alvear. Recuerda que fue “el primer diario expropiado por Perón en 1950” y que se los devolvió la “Revolución Libertadora”. Desde entonces fue “muy antiperonista, muy conservador” y “de oposición frontal con todo lo que tuviese que ver con el socialismo revolucionario”. Consultado sobre gremialistas bahienses, recuerda que con menos de veinte años militó “en el nacionalismo católico” y rememora sus charlas con Albertano Quiroga, “peronista nacionalista rosista” que encabezaba la UOM local. La “figura excluyente” en la ciudad era Rodolfo Ponce, delegado de la CGT y luego cara visible de la Triple A, a quien recuerda “al menos una vez” reunido con su madre en el departamento de la familia, en Cerrito 1236.
En la segunda parte de la entrevista, cuando la historiadora comienza a indagar sobre puntos sensibles que forman parte de la acusación fiscal, las respuestas comienzan a acotarse. Massot se excusa, explica que vivía en Buenos Aires y que hasta 1974 “prácticamente no iba” a Bahía Blanca. En 1976 y hasta marzo de 1977 dice haber hecho el servicio militar “en la compañía de comando y servicio del Primer Cuerpo de Ejército, después la instrucción en polvorines de Campo de Mayo, vuelvo al Primer Cuerpo y después a la Capellanía Mayor Castrense”.

–Llama la atención lo puntilloso del análisis sobre Montoneros –advierte Zapata y muestra notas de 1976 tituladas “Radiografía de la subversión en Bahía Blanca”–. Me llamó la atención la coincidencia entre este análisis y lo que después se va a publicar como “Diario de Adel Vilas”. ¿Cómo era la relación de ustedes con el Cuerpo V y con la base (naval de Puerto Belgrano) para tener información tan precisa?

–No puedo decirle que esa información tiene origen en la base o el V Cuerpo porque estaba haciendo el servicio militar. La relación del diario con la base y el Cuerpo V era buena, sin ninguna duda, y no era una relación desconocida, venía de lejos: con la marina por razones históricas en función del papel de la Armada en la devolución del diario, y con el Ejército no tan fluida pero de todas maneras también (era buena).

–Vayamos a la relación con los dirigentes sindicales que tenían adentro de la empresa. ¿Cómo puede contar los conflictos en LNP en 1974 y 75?

–Le repito, estaba en Buenos Aires...

–Me dijo que había viajado bastante en esos años.

–No, viajé alguna vez en el ’75 porque mi mamá y mi hermano vivían ahí, pero no específicamente para tareas del diario (...) Hubo problemas sin duda graves, estuvo el diario sin salir un mes y medio y en algún momento fue un diario testimonial que sacó la familia solamente: trabajaron desde tías que tenían 65 años hasta primos que teníamos 18 o 23, ninguno de los cuales figuraban ni trabajaban pero todos colaboramos en algo. Ahora en el meollo de la cosa estaban mi madre y mi hermano, eran los dos responsables.

–¿Qué le contaba su madre, de sus ánimos en ese momento?

–Que era una situación muy seria, problemas muy serios en talleres y con cantidad de gremios y cosas, que tenían distintas motivaciones...

–Hay un editorial del 1º de septiembre en que ustedes hablan de “un soviet infiltrado en LNP”.

–Si mal no recuerdo es de septiembre de 1975 –recuerda bien–. Ese tipo de editoriales seguramente lo ha escrito mi madre –toma distancia pese a que ese mismo mes la madre le había encomendado “todo trato con el personal”.

–¿Pero ustedes consideraban eso?

–Mi madre debe haber considerado eso, ¿qué sé yo? Visto retrospectivamente... han pasado 30 y pico de años, es una forma de decir, qué sé yo si era soviet o no, mamá debe haber creído eso, no lo sé.

–¿A Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola los conoció?

–Los debo haber visto alguna vez, de paso, pero son los ellos (sic) y tantos otros estaban todos en los talleres de Bahía (...) En alguna oportunidad obviamente los he visto, sin duda, pero no tenía trato con ellos, el trato era básicamente de mi madre y mi hermano.

–¿Cómo era ese trato?

–El trato siempre fue correcto aunque el escalamiento de la crisis hizo que la relación después tuviese altibajos y hubiese un enfrentamiento importante producto de que el diario no salía. Y no salía por distintas razones, en general de orden gremial, por lo menos inicialmente lo que recuerdo.

–Sin embargo, en editoriales su madre hablaba de motivaciones secretas, políticas, no hacía centro en la parte laboral...

–No lo sé, los editoriales son los que están, mi madre desgraciadamente no vive, no puedo contestar respecto de lo que escribía mi madre estando yo en Buenos Aires. Además no tenía arte ni parte en el asunto. A los 23 o 24 años suponer que yo iba a manejar la línea editorial del diario sería ridículo (...) Quien podría contestar no está: mi hermano (Federico) era subdirector, vivía en Bahía Blanca y llevaba la relación con el gremio, con la redacción, era el peón de brega. Mi madre no bajaba a la redacción o al taller, el que llevaba eso era mi hermano, es muy difícil imaginar qué pensaban.

–¿Cómo repercutieron los asesinatos de esos trabajadores en su familia?

–Obviamente todos nos sorprendimos –levantas las cejas– porque una cosa es tener diferencias de tipo laboral, cualquiera hayan sido, y otra cosa es el asesinato de dos personas. Si bien es cierto que yo en ese momento no estaba, sí recuerdo la impresión que le causó a mi madre el hecho de que los hubiesen matado. Yo estaba cumpliendo el servicio militar, eso fue creo en mayo o junio del ’76.

–Sin embargo, llama mucho la atención (Zapata busca una palabra, Massot se pone nervioso) que el asombro fuera tal...

–No no no, espere, discúlpeme, no ponga en tela de juicio lo que yo digo –se molesta–. Fue mucho más que asombro. Asombroso podrían ser muchas cosas. Realmente a nadie le gusta y puede sentir ni placer ni cosa por el estilo de saber que dos empleados, por diferencias que hayan tenido... (no cierra la oración). Mamá era una persona muy de decir las cosas, con mucho valor personal, pero tenía claro lo que es una diferencia, por grande que haya sido con un empleado, respecto de poder alegrarse con... (ídem) Obviamente no, fue mucho más que asombro, fue la verdad estupor. ¿Por qué iban a matar a dos personas? Además en el año ’76... Ahora, pasó, de modo tal que decir que mi madre podía asombrarse...

–No no, pero no cerré la frase, lo que me asombra...

–Es otra cosa (murmura)

–... es la notita chiquita en la que el diario cuenta los asesinatos: son veinte líneas en un diario tamaño sábana.

–No lo sé (niega con la cabeza y alza los hombros). No le puedo decir. Le vuelvo a repetir, yo estaba haciendo la conscripción y en ese momento en especial la instrucción.
–¿Pero no lo asombra? Comparémoslo con lo de Ramos. (El comisario Héctor Ramos fue segundo jefe del Servicio de Informaciones de la Policía Bonaerense en Bahía Blanca. Montoneros lo asesinó en 1975 y lo definió como “el más eficiente torturador que conociera nuestra ciudad”. LNP le dedicó una amplia cobertura aunque omitió decir que era jefe de seguridad de la empresa y también el comunicado de Montoneros. A fines de 1977 informó el “total esclarecimiento” con el detalle de nombres de militantes que habían sido asesinados y antes habían estado secuestrados en centros clandestinos.)
–No me pregunte si me asombra o no me asombra (se pone nervioso Massot). Sé lo que en ese momento estaba haciendo, pasaron treinta años. ¿Qué le voy a contestar? ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué fue así? ¿Por qué se publicó donde se publicó? No lo sé, no lo sé.

–Hay un documento de Inteligencia de Prefectura que se llama “Estudio realizado sobre el diario LNP. Guerrilla sindical” (Massot suspira, se muerde el labio, la mirada perdida). En una parte dice que “el proceso de sabotaje fue ampliamente documentado por la empresa a los comandos militares y navales de la zona”. “La función de este trabajo es consignar los datos que pudieran establecer con veracidad respecto al personal a ser raleado de un medio de difusión fundamental, tal cual lo marca la efectiva acción contrarrevolucionaria que tienda a sanear los medios preferidos por la revolución mundial para su labor de infiltración, subversión cultural y posterior victoria”. Después aparece la lista de “principales activistas” a ser raleados y los primeros son Heinrich y Loyola. ¿Cuáles eran esas informaciones que les pasaba la empresa a los comandos militares y navales para que elaboraran este tipo de informes?

–Ninguna, que yo sepa ninguna. ¿Por qué dice que...? (no cierra la pregunta) No tengo la menor idea.
–Varias cuestiones hablan incluso del informe que hace Ramos. (El informe de Prefectura, elaborado en 1975, menciona a Ramos, jefe de seguridad de LNP, como pionero en la “labor de esclarecimiento” sobre el supuesto “sabotaje”.)
–No lo sé, no tengo la menor idea. Sé que ese informe existe porque lo he leído en distintos medios, ahora de ahí a suponer que el diario le brindaba esa información corre por cuenta de quien... sé que Página/12 lo dice.

–No, en realidad lo dice Prefectura en su informe de Inteligencia.

–No tengo la menor idea. Que el diario le provea eso no lo sé, no me consta, pero vuelvo a repetirle: yo no estaba. Si algo de eso ocurrió no puedo decirle por sí o por no porque cuando teóricamente ocurrieron y escribió eso Prefectura yo no estaba en Bahía, estaba haciendo el servicio militar.

Heinrich y Loyola
–A Heinrich y Loyola los secuestran hacia fines de junio del ’76. Luego aparecen asesinados con signos de tortura, cuatro días después. ¿Tiene alguna información de qué pudo haber pasado en esos cuatro días? 

–No tengo la menor idea. ¿Cómo podría saberlo? Es una pregunta que no tiene ningún sentido porque si supiese lo diría, pero al mismo tiempo ¿cómo voy a saberlo estando en el servicio militar?

–Bueno, pero hay múltiples maneras, o sea el contacto con una madre...

–Perdón, perdón, creo que le di la entrevista de buena fe. ¿Qué me quiere decir con el contacto con una madre?

–Que hay cosas que se transmiten de otra manera. No necesariamente tenía que estar en Bahía Blanca para enterarse.

–Por supuesto que no, pero no tengo la menor idea y no veo por qué mi madre va a... (se queda sin palabras) si eso es lo que insinúa. La verdad es que no, no lo sé.

Nicolás María Massot Bo, 
hijo de: Alejandro Enrique Massot Julio y María José Bo Molteni. 


EL PAÍS

Cambiemos eligió iniciar la sesión con chicanas a Cabandié y Pietragalla.  
Massot y el orgullo por su apellido
El jefe del bloque oficialista planteó una cuestión de privilegio contra los diputados del FpV por haber mencionado la complicidad de sus familia, dueña del diario bahiense La Nueva Provincia, con la dictadura. Acusó los legisladores hijos de desaparecidos de hacer “una utilización política de su historia”. “No es utilización política, es reivindicar mi historia y la de muchos”, le respondió Cabandié, mientras Pietragalla le señaló que “los grupos económicos que son parte de este Gobierno, con esa dictadura se favorecieron”.



Nicolás María Massot licenciado en economía y actual diputado nacional y jefe del bloque de Propuesta Republicana (PRO/Cambiemos) en la Cámara de Diputados de la nación. ​

Nació en Bahía Blanca el 16 de julio de 1984. Hijo de Alejandro E. Massot y María José Bó. Cursó sus estudios primarios y secundarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires, respectivamente. Sus estudios universitarios los cursó en la Universidad Torcuato Di Tella, recibiéndose en la carrera de Economía.

Su familia paterna es dueña del periódico La Nueva (conocido anteriormente como La Nueva Provincia) que se edita en la Ciudad de Bahía Blanca, pcia. de Buenos Aires.

Es sobrino de Vicente Massot,  acusado en 2014 de haber cometido delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar. Nicolás también era yerno del ex intendente de Córdoba, German Kammerath que en diciembre de 2015 fue condenado a 3 años y medio de prisión e inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos por el delito de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública durante su mandato.

Durante la gestión de Mauricio macri al frente del Gobierno de la Ciudad de Buenos aires, fue director general de Reforma Política e Institucional del mismo, gestión durante la cual se implementó una reforma política que incluía el voto por boleta única electrónica. ​ Posteriormente se desempeñó como Director general de Casas de la Ciudad.

En 2015 fue elegido Diputado Nacional por la provincia de Córdoba para el período 2015-2019 y elegido presidente del bloque legislativo del PRO en reemplazo de Federico Pinedo quien renunció a su banca como diputado para asumir como senador. Previo a ello ha trabajado activamente para el macrismo en el interior argentino.

Nicolás Massot, está casado con Chiara Camoretto (secretaria de Emilio Monzó)

dice el blog de Salinas, Pájaro Rojo:


sesión de diputados: Tahilade le responde a Massot


páginas consultadas para los datos expuestos:
http://www.3lclipping.com.ar/vicente-massot-bio-2369.html
https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-234264-2013-11-24.html
http://genealogiafamiliar.net/old/getperson.php?personID=I87564&tree=BVCZ
http://www.revistaanfibia.com/cronica/no-fui-yo-fue-mama/
https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-130659-2009-08-27.html
https://www.pagina12.com.ar/83796-massot-y-el-orgullo-por-su-apellido
http://chismespolticos.blogspot.com.ar/2010/04/almuerzos-anti-k-todos-los-martes-en-el.html
http://bahiagris.blogspot.com.ar/2012/07/la-valiente-muchachada-de-massot.html
http://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I113863&tree=BVCZ
http://noticias.perfil.com/2017/08/17/la-boda-pro-de-nicolas-massot-sin-fiesta-pero-con-regalos-de-65-mil/
http://noticias.perfil.com/2017/12/26/el-tio-represor-de-massot-pide-mas-mano-dura-al-gobierno-le-falta-calle/
http://pajarorojo.com.ar/?tag=la-nueva-provincia

Los Martínez de Hoz y los Bullrich


Esteban Bullrich es el bisnieto de Adolfo Jacobo. Patricia Bullrich Luro Pueyrredón es la bisnieta de José Marcos Bullrich (hermano de Adolfo Jacobo).
Esta última como Ministra de Seguridad es la responsable de -entre otras fuerzas- la Gendarmería Nacional que reprimió y desapareció a Santiago Maldonado cuando se solidarizaba con el reclamo mapuche por su derecho a la tierra, esa tierra que ha sido la base de la fortuna de sus antepasados que bajaron de los barcos, llegados desde Europa, y conformaron la clase dominante ligadas las familias de manera clasista por lazos matrimoniales. 
Constituyen un conjunto de familias propietarias de campos, dedicados a actividades ganaderas, finanzas y comercio de importación y exportación.  Se trata de un sector homogéneo y poderoso que se apropió de las mejores tierras sobre todo después de la distribución producida tras la mal llamada "conquistas del desierto".  Se cuentan entre estas familias los Santamarina, los Martínez de Hoz, Peralta Ramos, Luro, Cobo, Guerrer, Duhau, Leloir, Ortíz Basualdo, Lezama, Álzaga, Tornquist, Pereyra iraola, Pereda, Casares, Del Carril,  Anchorena, Guiraldes, Unzué, Alvear, Bullrich, Duggan, Anchorena, Obligado, Ocampo, Ramos Mejía Mitre, etc. 
Forman parte de la oligarquía, "socia menor del imperialismo", que dio al país la condición de semicolonia, que se integra políticamente como fuerza conservadora ligada por intereses económicos que defendieron -de ser necesario- a sangre y fuego, o gobiernan implementando fraude. En épocas más recientes, la clase dominante refresca la política de alianzas y se acerca a Estados Unidos para ser "cola de ratón". Esta clase dominante, llegada al poder, utiliza las fuerzas armadas para cubrir sus intereses. La fortuna es su influencia política. Ocupan altos cargos o influyen sobre los funcionarios. El poder económico abre todas las puertas, incluso los de la justicia, y su largo brazo llega a contar con medios de comunicación para instalar en el imaginario social las ideas que convengan a sus fines. Desde allí marcan el proyecto de país que conviene a sus intereses. 
http://www.genealogiafamiliar.net/showmedia.php?mediaID=4968&medialinkID=5998
José Martínez de Hoz llegó a Buenos Aires en el siglo XVIII, con su esposa María Josefa de Castro Almandoz. Buenos Aires aún formaba parte por entonces del Virreynato del Río de la Plata. Eran oriundos de la región de Castilla, en España. No tuvieron descendencia. José fue nombrado a cargo de la Aduana por los ingleses en la invasión de 1806. José Martínez de Hoz perteneció al sector de los comerciantes del Virreinato que trabajaban con mercaderías importadas introducidas de contrabando, al comercio de esclavos negros, y se oponía a la instauración del librecambio. En cambio, apoyaba el monopolio español. Este primer Martínez de Hoz fue Regidor y Alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos aires, también síndico del Consulado. Participó -fue uno de los 450 invitados-. al cabildo abierto del 22 de mayo de 1810. No tuvo hijos, por lo que decidió llamar de España a su sobrino Narciso de Alonso Martínez, que llegó a Buenos Aires el 5 de febrero de 1792, a los 12 años. En 1819, al fallecer Jose, su sobrino agregó en su apellido el "de Hoz" al hacerse cargo de los negocios familiares. 
Así, Narciso de Alonso Martínez de Hoz continúa con el apellido y los negocios de su tío. Se dedicó a la explotación agropecuaria en los campos que aquél poseía en Castelli y Cañuelas.  Participó de de la primera Sociedad rural. Tuvo 11 hijos con su esposa Josefa Saturnina Fernández de Agüero.
Narciso falleció en 1848, y su hijo  José Toribio Martínez de Hoz fue uno de los fundadores de la actual Sociedad Rural Argentina (1866)
José Toribio Martínez de Hoz Fernández de Aguero, después de 1880, recibió tierras en propiedad, unos dos millones y medio de hectáreas en "premio" al mérito de haber contribuido a la matanza de "indios" (como los denominaban con desprecio clasista).
José Alfredo Antonio Martínez de Hoz (el nieto de José Toribio) se casó con Elvira Bullrich Lezica Alvear (biznieta de Adolfo Jacobo Bullrich Rejas). 


En 1880 las familias terratenientes con interés en expandir sus negocios en la patagonia, colaboraron en la conocida como "campaña al desierto" que no era tal pues se hallaba habitado por poblaciones preexistentes. Con fusiles a repetición fabricados por la Remington Arms Company Inc., y pagados con bonos a 4 pesos por hectárea por la Sociedad Rural Argentina (presidida por José Martínez de Hoz), se avanzó a sangre y fuego para conseguir tierras. La idea de instalar en el imaginario popular que las extensiones de tierra se hallaban desiertas y que había que "redimirlas" para la civilización siguió por mucho tiempo perpetuada a través de los textos de la historia oficial-liberal que negó la presencia de aquellos a quienes se exterminó y/o confinó a los lugares más inhóspitos reducidos a la pobreza, amenazados de forma permanente. Se reforzó la instalación de la idea de desierto a través de la prédica de los intelectuales orgánicos de la época con aquello de "hay que poblar la patagonia" "el mal que aqueja a la República Argentina es la extensión" (refutado ampliamente por Arturo Jauretche que derribó la zoncera-madre de contraponer "civilización o barbarie" y la n°2 sobre el mal que supuestamente aqueja "a la Argentina"). 
No es una extraña coincidencia sino una cuestión de clase social. Los intereses se cuidan mediante las uniones matrimoniales que aseguran patrimonio y lo acrecientan. Y la continuación se da desde la política, porque este descendiente de aquél enriquecido por el comercio ilícito que legitimó (lavó) su apellido que, de enriquecidos por el contrabando pasaron a "registreros" (como los Anchorena, Álzaga, Lezica, Santa Coloma, Gainza, Ugarte, Ezcurra, Aguero y otros) y luego al comercio de intermediacion entre los monopolistas de Cádiz, de acuerdo a las concesiones de comercio que les otorgaban. 
José Alfredo Antonio llegó a Ministro de Economía de la dictadura militar que inauguró un período de terror en Argentina. Su proyecto económico fue tan genocida como la que implementaron con la desaparición forzada de personas (son especialistas en ajustes, represión y desapariciones, ya desde antes de la campaña al "desierto"), fue anunciado el 2 de abril de 1976 y comprendía: congelar los sueldos de los trabajadores, que quedaron bajo el control de la Nación. El salario real cayó estrepitosamente, el ingreso de los trabajadores cayera un 40 % entre 1976 y 1980.
Se sacaron los controles de precios y se redujeron las retenciones a las exportaciones y se inauguró el pedido de créditos a organismos internacionales: festival del endeudamiento. Argentina recibió del FMI 400 millones de dólares. El slogan para los primeros meses de la dictadura fue: “achicar el Estado es agrandar la Nación”. En 1975, la inflación había subido más del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita cayó un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor habían subido entre marzo del ‘75 y enero del ‘76 un 566,3 por ciento.
Adolfo Jacobo Jorge Bullrich Rejas (Buenos Aires, 1833). hijo de un alemán tomado prisionero como soldado enemigo durante la Guerra del Brasil, El 3 de abril de 1867, fundó Adolfo Bullrich y Cía. una casa de remates que se encargó tanto de muebles y propiedades, como de vacunos y campos ganados durante la Conquista del Desierto. El edificio sede de la sociedad inaugurado en 1921, funciona hoy como centro comercial Patio BullrichCon esta casa de remates Bullrich hizo crecer su fortuna, y llegó a dirigir el Banco Hipotecario.5 También actuó como Juez de paz en Buenos Aires. Esta casa se encargó precisamente de los remates las propiedades rurales producidas por la mencionada “conquista”, entre otros negocios inmobiliarios, como el remate de los restos del caserón de Rosas en el barrio de Palermo. Y en 1898 fue nombrado intendente de la Ciudad de Buenos Aires por el mismísimo presidente Julio Argentino Roca. Fue incluso presidente del Banco Hipotecario Nacional.
Originalmente el apellido Rejas es Reije o Reiche,(de origen alemán). Adolfo Jacobo hizo fortuna con su negocio inmobiliario de venta de campos patagónicos que publicitaba como "tierras libres de indios". Hermano de  Rodolfo José Marcos Bullrich Rejas.
A casi doscientos años, el bisnieto de Adolfo Jacobo rememoró lo que quizá genéticamente le llegó, pues hizo lo que para el diario La Nación es una "llamativa" comparación. Llamativa llama el diario del que condujo la guerra fratricida contra Paraguay a la comparación que realizó Esteban Bullrich desde Choele Choel,  entre la "conquista al desierto" (que no estaba desierto) de 1880 donde los soldados al mando del gral. Roca entraron a sangre y fuego, con la tarea de educar como "la nueva campaña al desierto". Se supone que los alumnos ocuparían el lugar de... lo dejo a tu criterio.


has recorrido un largo camino Patricia


y mano de obra barata:



habría mucho mas para decir, será en un próximo posteo.

TODO ESTA CARGADO EN LA MEMORIA


http://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I73161&tree=BVCZ
http://www.genealogiafamiliar.net/showmedia.php?mediaID=4968&medialinkID=5998
https://www.geni.com/people/Adolfo-Jacobo-Bullrich-Rejas/6000000000557440286
http://www.noticias.uner.edu.ar/notas/7456/sobre-conquistas-y-desiertos
http://www.equiposweb.com.ar/documentos/manual_de_zonceras_argentinas.pdf
https://historiaybiografias.com/economia76/
Sebreli Juan José. Los oligarcas. La Historia Popular. vida y milagros de nuestro pueblo, Buenos Aires: CEAL, 1971
Galasso Norberto. Formación de la clase dominante y su expresión política. El conservadorismo. cuadernos para la otra historia 16, Buenos Aires, Centro Cultural E. S.Discépolo, 2000
Galasso Norberto.  La Década Infame. Cuadernos para la otra historia 20,  Buenos Aires, Centro Cultural E. S.Discépolo, 2002
http://www.lanacion.com.ar/1938454-esteban-bullrich-esta-es-la-nueva-campana-del-desierto-pero-no-con-la-espada-sino-con-la-educacion

OSCAR AGUAD


Quizá más célebre por sus tuits ridículos como ministro de Comunicación que por su defensa de ex represores en Córdoba, Oscar Aguad ocupará un puesto peligroso desde el que quizá pretenda hacer realidad su sueño de calificar a los cortadores de calles como “terroristas”.
Podría llamarse Historia del Inútil que Llegó a Dos Ministerios y el asunto da para la chacota, aunque más da para la vergüenza y la preocupación.Oscar El Milico Aguad es un radical cordobés híper conservador y más bien bruto que fuera de su provincia ha conocido una dudosa aunque relativa popularidad por su propensión a decir pavadas. Se destaca de lejos por ser el político argentino que más gastes ha padecido en las redes sociales por exhibir, nada menos que como ministro de Comunicaciones, una ignorancia apoteósica sobre cualquier cosa que tenga que ver con eso que hace muchos años llamábamos Nuevas Tecnologías. Tan, pero tan nabo es en esa materia que no domina, que hasta los diarios La Nación y Clarín se dedicaron a cargarlo.
(Foto: Horacio Paone).
Ustedes deben recordar este tuit suyo:
“Las redes sociales te comunican con quienes más querés, pero también te exponen a personas que quizás no quieras vincularte”.
O esta otra maravilla:
“A mí lo que me tiene sorprendido es lo que viene en materia digital. Lo que se va a poder hacer a través de Internet y vía digitalización. Prácticamente todo va a ser digital. Usted se va a sacar una radiografía en La Rioja y se la va a poder analizar un hombre en Boston y le va a poder diagnosticar el remedio que por otra aplicación lo va a comprar en la farmacia sin moverse de su casa”.
El ministro de Comunicaciones -¿y su equipo de asesores?- no sabía en su babeo que lo digital lleva un tiempito en el mundo y que las interconsultas médicas vía Internet ya tenían para cuando dijo eso al menos una década de historia. Cada vez que Aguad tuiteó alguna cosa lo siguieron los memes como cariñosos perros de presa. Lo compararon con el personaje más idiota de los Simpson, con la modelo boluda que encarnaba Juana Molina, con el peor Benny Hill posible.
El mejor equipo de los 50 años, campeón de la modernidad y las comunicaciones, llevaba como capitán a eso que las abuelas llamaban un papafritas.
Tonto pero peligroso
Hasta aquí la parte de la joda presunta. Porque el lugar de poder al que lo llevó Mauricio Macri –Comunicaciones- no era ninguna pavada. Aguad fue de los más fieros espadachines contra eso que en tiempos la oposición al kirchnerismo se denominó Ley Mordaza. Que se llenara la boca de expresiones como República y libertad de expresión ya es asunto viejo y gastado. Más grave es que llegara a semejante lugar de poder mediante un decreto de necesidad y urgencia que subordinó casi todo lo bueno que tenía la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual a su ministerio, así como virtualmente se disolvió o congeló a la AFSCA por un decreto simple.
En aquellos días iniciales del macrismo, cuando el presidente quiso designar a dos jueces nuevos en la Corte Suprema también a decretazo, la respuesta de Aguad fue increíble de sesuda y de sutil. Su argumento fue que ninguna ley podía limitar la libertad de acción del Presidente.
Lo sucio, lo malo y lo feo
Se sabe que al Milico Aguad se le llama así por las fotografías que lo muestran junto al represor Luciano Benjamín Menéndez. Las fotos corresponden a un acto de 1997 presidido por otro cordobés conservador: el ex gobernador Ramón Mestre (o Mestre padre).
Las cosas van más allá.
Menéndez y Aguad: dos milicos.
En octubre de 2010 el periodista y escritor Mariano Saravia, entonces director de Radio Nacional Córdoba, dijo ante la Justicia (en una audiencia en la que los principales acusados eran Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez) que Aguad sabía que un policía en actividad en la provincia había sido también represor. Se trataba de Carlos “Tucán” Yanicelli, quien había formado parte del aparato policial cordobés durante la última dictadura. La cosa es más dura: Yanicelli había sido designado nada menos que como Jefe de Inteligencia de la Policía. En un libro suyo, La Sombra Azul, contando con el testimonio de Luis Urquiza, un ex policía torturado en el Departamento de Informaciones de la policía provincial (D2), Saravia ya había contado cuál era el rol de Yanicelli en ese centro clandestino. Dijo en el juicio que cuando el fiscal de Estado Alberto Zapiola le reprochó con otras pruebas sobre el pasado de Yanicelli al gobernador Mestre la permanencia del ex represor en su  cargo, Mestre le dijo que un ministro suyo le había dicho que Yanicelli era “un tipo de confianza”. El ministro aludido era el Milico Aguad. Aguad se metió en la discusión, la cosa se puso espesa. Aguad dijo del ex represor que estaba “haciendo las cosas bien” y el fiscal le dijo:
 -Yo no sé qué hace ahora, pero este informe dice que fue un torturador y vos no me digás si puede serlo o no porque vos, Milico, en los años 70 estabas jugando al rugby.
(Foto: Horacio Paone)
En El Diario del Juiciouna publicación cordobesa especializada en el seguimiento de los juicios por violaciones a los Derechos Humanos cometidos durante la última dictadura, se contó alguna vez también que cuando aquel ex policía de la D2, Luis Urquiza, quien fue torturado por sus propios camaradas, denunció la presencia activa de hasta  cien policías más que se habían desempeñado en la dictadura, Aguad lo amenazó por radio dándole a entender que él no podía garantizar su seguridad. Urquiza eligió irse de la Argentina, rumbo a Dinamarca.
Oscar Aguad pasó a ser diputado nacional en 2005, llegó a presidir la bancada de su partido entre 2007 y 2010 y fue vicepresidente de la Cámara Baja dos años. Desde ese puesto, el Milico que ahora pasa a ministro de Defensa presentó un proyecto de Ley Antiterrorista que contemplaba a los cortes de ruta como eso, terrorismo.
Hay otro antecedente bien bonito en su carrera política, cuando durante el gobierno de Fernando de la Rúa Aguad fue durante nueve meses interventor federal de Corrientes. De aquella experiencia nacieron unas cuantas causas judiciales en su contra por corrupción. Las “irregularidades” consistieron en la toma de un empréstito con el Banco de la Nación por 60 millones de dólares. Eran todavía los tiempos de la convertibilidad pero la comuna de Corrientes no se endeudó en pesos, sino en verdes. Se supone que el empréstito era para saldar deudas de la ciudad de Corrientes. Pero a la hora de terminar las operaciones los verdes se trocaron por bonos provinciales de la época, los Cecacor (Certificado de Cancelación de Obligaciones de la Provincia de Corrientes, que entraron en circulación en el año 2000, en plena intervención federal). Los Cecacor cotizaban entonces al 30 por ciento del valor del peso. En noviembre de 2015 una web de la provincia, www.nortecorrientes.com, publicó que “el trueque leonino se convirtió en una maniobra fraudulenta monumental. Aguad fue el artista”.
En mayo de 2014 la Corte Suprema de Justicia de la Nación sentenció la prescripción de la causa, dando lugar a un recurso de queja presentado por su abogado defensor, aun cuando su procesamiento había sido confirmado por el Superior ­Tribunal de Justicia de Corrientes.

NOTA DE: EDUARDO BLAUSTEIN. en: http://www.so-compa.com/politica/prontuario-de-la-bestia/
título: 

La designación de Oscar El Milico Aguad en Defensa
Prontuario de La Bestia